El viaje más enriquecedor

Mikel es un joven navarro que al terminar sus estudios en arquitectura decidió recorrer mundo en busca de nuevas experiencias, puntos de vista y formas de ver la vida. Lo peculiar de su viaje es que lo hizo sin gastar dinero en medios de transporte y  que dependería únicamente de la solidaridad de las personas con las que viajara. Hasta el momento su aventura le ha llevado desde Pamplona a Bogotá pasando por Madrid, Tánger, Canarias, Martinica (a la que llegó cruzando el atlántico en un velero) y La Española para finalmente llegar al continente sudamericano vía Colombia.

Cuéntanos un poco Mikel, lo primero de todo me veo obligado a preguntarte;

¿Desde dónde nos escribes?

Escribo desde Barichara, uno de los pueblos más bonitos de Colombia y no sólo a mi entender. Tiene una estructura muy romana, de un  urbanismo  en domus reticulado con cierto sabor mediterráneo. Por aquí discurre el cañón del Chicamocha y se trabaja  la piedra y la arcilla con maestría tradicional. Me quedaré un tiempo, hay mucho aquí por aprender.

Ruta seguida en la primera etapa de Mikel.

Ruta seguida en la primera etapa de Mikel.

¿Qué fue lo que te motivó para iniciar esta Aventura?

Yo antes me gustaría explicarme un poco, valorar los objetivos del viaje y valorar al mismo tiempo sus realidades. El objetivo del viaje era el de enfrentarse a un vértigo desconocido que sin embargo se intuía atractivo. Era sobre vencer miedos. Es en creer en una forma de hacer las cosas en las que las relaciones con la gente nos permitieran describir nuestro camino. Tenemos un amigo, Raphael, que hizo este viaje sin utilizar dinero. Fue él quien nos inspiró a hacerlo. Pero nosotros estamos todavía apegados al dinero. Sin embargo quisimos explorar este método de alguna forma. Así surgió el “Viaje sin billetes” pues nos propusimos viajar sin comprar boleto, o séase en auto-stop, compartiendo los vehículos de la gente, es decir, buenos ratos. Decidimos viajar compartiendo buenos ratos con la gente, así es. A partir de ahí redujimos nuestro gasto con comida básica que en muchas ocasiones nos ofrecieron. Dormíamos gracias a algún contacto o vía “couchsurfing”. Hablo en plural porque “Viaje Sin Billetes” somos dos; Ruth y Mikel. Empezamos juntos y en las Canarias decidimos viajar por separado; pero de algún modo el viaje sigue siendo conjunto. Ella cruzó más tarde y está ahora en Méjico. Quizá llegue el momento en que nos volvamos a juntar.

Cruzando el Atlántico.

Cruzando el Atlántico.

He de aclarar que yo desde que llegué a América he utilizado en mayoría transporte público y me he alojado en algún hostal. Tuve que tomar dos aviones en el Caribe. Se puede decir aquí que de algún modo he fracasado la idea original del viaje. El perfil del Facebook lo actualizo yo ahora y he decidido mantener el nombre por animarme a volver al auto-stop y a una vida más austera, cosa que ahora no estoy haciendo. A veces preguntamos por comida en tiendas y panaderías. También se puede recolectar comida al finalizar los mercados. Llevo una tienda que estoy empezando a utilizar con más frecuencia y en Ecuador me he propuesto volver a viajar en los carros con la gente que es  mucho más enriquecedor. En Colombia no he vencido el miedo a la inseguridad y me ha podido la comodidad.

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¿Tenias claro el destino en tu viaje o has ido improvisando por el camino?

El objetivo era Suramérica. Pero para entender un poco mi propio contexto cultural, como vasco, como peninsular, como europeo, como hombre; creí buena opción la de rememorar el viaje lento que muchos vecinos hicieron alguna vez en el pasado, aquella de hacerse a las américas surcando el océano. Me introduje en un tiempo distinto. La ruta fue siempre improvisada pero las Canarias es paso obligado para la mayoría de navegantes  que cruzan el Atlántico y era nuestro primer destino cuando partimos de Madrid. Antes nos adentramos un mes en Marruecos, hasta Agadir. Marruecos fue de gran impulso, de ahí nacen los alisiosLuego ya cruzar el océano, no me importaba el puerto, sólo cruzar, en barco-stop. Pasé más de un mes en los puertos buscando un velero, muy lindo. Ha sido muy aleccionador el dejarse llevar por el propio viaje y no ponerle tiempos.

Se trata de dejar espacios para lo imprevisto, ser paciente, escuchar a la vida…Ruth me insistió desde el principio en que me dejara fluir. Hay que dejarse coger a contrapiéOtro objetivo era el de cambiar el destino que me esperaba en Pamplona y eso significaba viaje, huida…ahora estoy viajando por Colombia yendo a fincas en zonas rurales y colaborando por alojamiento y comida. Otras veces tomo un tiempo para conocer ciertos lugares. Procuro estar atento y explorar la posibilidad de algún trabajo. De alguna forma quería acercarme al trabajo más autosuficiente, reaprender mi oficio de arquitecto desde la experiencia manual. Trabajar la tierra y procurarme las necesidades, otro reto.

Estoy en lucha continua entre mi forma de pensar y de actuar y en su coherencia creo haber encontrado un  camino.

Precioso atardecer en algún punto en mitad del Atlántico.

Precioso atardecer en algún punto en mitad del Atlántico.

¿Viajas solo? ¿habrás conocido gente increíble por el camino, alguien se anima a continuar contigo?

Empezamos el viaje Ruth y yo. Luego decidimos viajar por separado. Tengo mucho que agradecer a Ruth, no hubiera empezado sin ella. A mí me atrajo mucho la idea de verme solo y alejado de casa. Está siendo muy enriquecedor pues es otra forma de viajar que te lleva a relacionarte más con los de tu alrededor y así se alcanza más rápido una cultura, uno busca el calor y lo encuentra. Cuando uno viaja solo siempre está acompañado de la gente. La gente ha estado siempre dispuesta a ayudarte. Has de encontrar la forma de aproximarte, es una clave.

“Depender de los demás para continuar me ha hecho entender y sentir que el mundo es un lugar mucho mejor de lo que pensaba.

Y que he de ponerme en mejor óptica, que en nuestra visión del mundo seguramente se encuentre su realidad. El pensamiento positivo me ha devuelto siempre un favor, una sonrisa. He contraído una gran deuda con el mundo que no me va a exigir nadie más que yo mismo. He recibido mucho afecto y he tejido muy bonitas amistades. El botín de un viaje así es importante. Hemos comprobado que con alegría dar es igual a recibir y viceversa.

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He viajado de algún modo con otros más atemporales como Colón, Sinuhé el egipcio y Cervantes. Galeano y sus “venas abiertas” me hizo rememorar otro tipo de viaje, que fue el de los millones de africanos cruzados como esclavos. Supe de los huesos que reposaban bajo aquellas aguas inmensas por las que navegaba. También me hice consciente de la vida en el universo. Aquellas noches de guardia en el océano y su negritud, picando el anzuelo de la duda existencial son memorables. El universo te ofrece muchas dudas pero también muchas respuestas. En estas rutas también enfrenta uno el miedo a la muerte. Y a los hombres; pero procuré no esconderme, padecer mi locura para no parecerme a nadie sino a mí mismo y en esa locura propia poca gente te molesta. Sergio “RollingHabits” (al que conoceréis mas adelante) me introdujo en esta técnica.

¿Has tenido tiempo para ti? ¿para reflexionar?

Cuando uno inicia no sabe nada…pero en algún momento uno se da cuenta de que el viaje es sobretodo interior….que yo vine a cazarme el ser. En algún momento me hice un diagnóstico y me vi enfermo, atrofiado. Se me planteó la idea de un máster, pero decidí tomar el del viaje y su terapia. La universidad está muy desfasada en cuanto a los tiempos que nos han tocado vivir. Creo que está siendo una buena inversión y hablo también en cuanto a tiempo y esfuerzo.  Me estoy muy agradecido. El Sahara, el Atlántico, el Caribe, los Andes, el Amazonas… son lugares hermosos en los que reflexionar, se prestan.

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Valle del Cocora en Colombia.

Aprender a navegar o a bailar salsa me parecen más importantes para la vida que la dirección de empresas. Tomar el barro con las manos más que un máster en bio-construcción. Al principio el apoyo de familiares y amigos fue reticente, tenían miedo. Les he procurado informados de mis andanzas y poco a poco han ido entendiendo ellos también el viaje.  Ahora me animan más enérgicamente, son un apoyo importante. He pasado un tiempo nutritivo conmigo mismo y eso también se agradece. Me he alegrado y agradecido siempre el haberme llevado hasta donde en cada momento estaba, me he animado mucho. He tenido cierto impulso jesuita en ese sentido. Tan bien que les he seguido el rastro en su quehacer americano.

¿Qué ha sido lo mejor de tu viaje hasta el momento? ¿y lo más duro?

Lo mejor y lo más duro fue iniciarlo, aquel 29 de septiembre. Romper lazos y parir. Partí del casco viejo de Iruña, en pleno “San Fermín Txikito”. Otro momento muy bueno fue saberse en la mitad del océano.

Un momento duro fue cruzar la frontera desde la República Dominicana hacia Haití. Tengo un recuerdo especial de los pocos días pasados en su costa norte. Esta isla caribeña tiene un tiempo histórico muy interesante, Santo Domingo tiene una luz bien especial. El estrecho de Gibraltar también me pareció un lugar complicado, de muchas corrientes y tensiones.

Lo mejor son también todos esos amigos incorporados al Facebook y las personas que hemos conocido y nos han impulsado siempre hacia adelante. Insha-alá. Las Canarias nos dieron muy buenos momentos, de cierta escala.

Cocuy-Baricha, Colombia.

Cocuy-Baricha, Colombia.

¿Has pasado miedo en algún punto del viaje?

Ha habido noches en la playa, otras en la calle o en garajes, pero si uno tiene buena compañía yo no paso miedo, soy muy confiado y duermo profundamente. Todos los miedos han sido mentales. Luchar contra ellos quizá sea unos de los beneficios del viaje. Existen muchos miedos, el paralizante nos pudre y nos mata. Uno mismo puede ser su peor drepedador y esta es intensa lucha de todos. Hay otro miedo, el de la cautela, que nos ha de poner pilas.

Yo tenía un miedo severo a la inmensidad del océano y enfrentarlo ha sido de gran reporte. La vida en el mar la he disfrutado muchísimo, han sido tres meses. Muchos miedos superados pueden convertirse en vicio…en el Cocuy, aquí en los Andes, sufrí cierto vértigo espacial al contemplar con nitidez la vía láctea.

La Española.

La Española.

¿Recomendarías la experiencia? ¿qué te ha aportado?

Podría decir que el descubrirme en el tiempo presente ha sido un  gran regalo, me ha ayudado a reorientarme en el tiempo y en el espacio. Yo antes tenía vértigo a no tener el tiempo programado. Ahora el mayor placer es levantarse por la mañana y dedicar el día al hoy sin saber que va a ocurrir mañana. Yo les animo a todos a coger mochila y pista, pero ellos me dicen que ya tomaron su camino y  yo tengo que aprender a respetar más eso.

Baricha, Colombia.

Baricha, Colombia.

¿Cómo se presenta el futuro? ¿piensas seguir viajando? ¿cuáles son tus expectativas?

El futuro parece ser el sur. La intención ha de ser la de progresar en  la lucha entre mi hombre pasivo y hombre activo. Se intuye necesaria la radicalidad pero vuelven a todas horas los miedos, las tentaciones.

¿Tienes algún blog o web donde podamos seguirte en tus próximos viajes?

Estoy meta utilizando Facebook; “Viaje Sin Billetes” aunque debería ahora quizá poner “Con”. No lo haré por respeto a Ruth, que viaja todavía sin billete. Al principio no quise tener FB porque se lo que pasa, engancha. Me gustaría poder utilizar sólo la función mail y poder estar en contacto con la gente pero sé que es misión imposible. Espero que sea un solo viaje, veo buena opción la del nómada con pausas.

Cocuy, Colombia.

Cocuy, Colombia.

Agradecimientos

Darte las gracias a ti Iñigo por iniciar un proyecto sobre desafíos, así fue como me lo tomé y creo acertada la idea de compartir la experiencia con los demás. Y por supuesto a cada una de las personas que nos acompañaron y se compartieron. Queda claro y es lo más bonito que sin ellas hoy no estaría aquí. Un abrazo bien especial desde acá a Pepa y Steven.